No es tan raro como pueda parecer a simple vista. A muchos les gusta imaginar a su pareja en otras relaciones y no les molesta que les relate experiencias sexuales pasadas. Les excita saber que el otro es un agente sexual activo y que toma la inciativa. Pero hay unos pocos que van más allá de la mera fantasÃa. Se trata de aquellos que practican el candaulismo, es decir, relaciones sexuales donde uno de los dos observa cómo el otro practica sexo con un tercero (o con varios). Mientras estas relaciones se producen, es habitual que el voyeur se masturbe. ¿Estás tú preparado para compartir a tu pareja?
Ya a principios del siglo XX se trataba de una práctica habitual en burdeles franceses, donde los maridos observaban cómo sus mujeres se acostaban con otros hombres. No se debe confundir con el intercambio de parejas o con las orgÃas, donde ambos son activos sexualmente. En este caso se trata más bien de un juego entre un mirón y otro exhibicionista. Se debe dar por supuesto que aquél miembro de la pareja que practica el sexo le gusta ser observado mientras lo hace. Pese a estas tendencias, los roles pueden ser intercambiables si asà se desea.
El término candaulismo proviene del emperador griego Candaules (también llamado HedÃates) que gobernaba sobre el reino de Lidia. El gran poeta Herodoto escribió el relato sobre este rey que, habiendo encontrado una mujer de extraordinaria belleza, decidió convertirla en su reina. Al hablar con su amigo Giges y relatarle las inmensas cualidades de su esposa, quiso probarle que estaba en lo cierto y que no exageraba, invitando a Giges a colarse en la alcoba de la reina mientras esta se desnudaba. Giges lo hizo, comprobó la escultural belleza de la mujer, y se escabulló. Sin embargo no pasó desapercibido para la reina, que pronto le hizo llamar. Le dijo que el agravio de su marido hacia ella bien valÃa su ejecución y que serÃa el propio Giges el encargado de llevarla a cabo. AsÃ, Candaules morÃa a manos de su compañero y Giges se convertÃa en el nuevo rey… con los consecuentes derechos maritales.
Lo bueno del candaulismo es que cada uno de los miembros de la pareja es consciente de lo que está haciendo el otro y no se engañan mutuamente. Si alguno de los dos tiene ganas de mantener relaciones con terceros, la pareja es conocedora de este hecho y, además, se encuentra presente durante el acto. La palabra infidelidad no tiene, como vemos, cabida en este tipo de relaciones. Todo (o casi) en esta vida es legitimo si la decisión viene de un mutuo acuerdo y se encuentra un consenso por ambas partes. Por lo que si de verdad te apetece, elige si lo que quieres es mirar… o ser mirado.
Tomado de EducaSexo






