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EL DEBUT DE ANA E-mail

Estamos los cuatro sentados en la mesa de un bar. Ana, Laura, Pablo y yo. Ana está muy nerviosa al principio y todos hacemos el esfuerzo para que se sienta tranquila.
Nos dice que solo necesita un par de “pronto shake” para lanzarse.


Le contamos anécdotas de intercambio sexual para excitarla. Pronto comienza el show del conjunto musical que toca esa noche.
Laura coquetea con Pablo pero a mi no me molesta. Se ha teñido el cabello de color negro y esta tan quemada por el sol que parece una mujer distinta.


Aplaudimos cada vez que el conjunto termina una canción. Estoy muy excitado con Ana. Intercambiamos miradas ansiosas. Esta sentada frente a mí, y a su lado este Pablo justo enfrente de Laura. Pero todos hemos inclinado las sillas hacia el lugar donde está el escenario, de modo que ya no enfrentamos directamente nuestras miradas. Ahora hay que girar el cuello. A mi el conjunto ya me tiene harto. Quiero salir de ahí lo más pronto posible. Afortunadamente Ana pide su segundo trago de la noche. Laura la observa consumir y tan pronto como Ana termina su vaso sugiere que nos vayamos.


Finalmente Ana decidió que estuviéramos los cuatro en la misma habitación.


Fuimos hasta el hotel en el auto de Pablo. Laura se sentó junto a él y Ana junto a mí en el asiento trasero. Cuando salimos comienzo a acariciarle el pelo a Ana y ella responde bien, acercando sus caderas contra mí, le paso el brazo derecho alrededor de sus hombros y el beso suavemente debajo de la oreja.
Ana se estremece y se aprieta contra mí. La beso en la boca ahora y ella abre la suya. Acepta mi lengua mientras le acaricio un seno. Afuera la noche esta calurosa pero comienza a llover. Pablo enciende el limpia parabrisas y enciende el estéreo.


Por el rabillo del ojo veo la mano de Laura acariciando la entrepierna de Pablo. Ahora se acerca hasta el y le da pequeños besos en su cuello. Esto me excita aún más. Ya tengo una erección. Ahora es Ana la que acaricia mi entrepierna y al notar el bulto se enciende aún más.
“Estamos llegando” comenta Pablo. Ana y yo nos recostamos sobre el asiento trasero para ocultarnos. Pablo baja la música y solicita una habitación por el teléfono. El ruido del agua cayendo sobre el techo y los vidrios de auto le dan un toque romántico a una noche tan especial. Tengo una de mis manos separando el corpiño de Ana y ahora beso el pezón. Ana se retuerce. Damos algunas vueltas dentro de la playa del hotel hasta llegar a la habitación. Pablo detiene la marcha y se baja a cerrar la cortina de lona.
Ana y yo nos incorporamos. Descendemos del auto.


Entramos con Ana tomados de la mano, y Pablo ya le está tocando las nalgas a Laura.


Cierro la puerta con llave. Me doy vuelta y la tomo a Ana por atrás, acaricio sus hermosos senos. Ella se retuerce un poco y se aprieta contra mi pecho. Laura y Pablo se besan apasionadamente en uno de los sillones. La escucho gemir a Laura y Ana parece contagiarse. Su respiración se acelera, siento su piel caliente contra la mía. La besó en las mejillas, en la boca, la apretó con fuerza y su corazón parece estallar.

Tengo una erección tremenda y al notarlo, ella me desabrocha el cinturón y luego el pantalón.
Pablo se ha puesto de pie y alcanzo a ver que Laura le baja los calzoncillos para chuparle el miembro. Mientras lamo uno de los pezones de Ana, me dedico a mirar la tarea de Laura. Pablo ya tiene una erección plena y Laura se atraganta, con su boca apenas si puede tragarse la mitad de lo que tiene enfrente. Ver a mi mujer chuparse una pija me causa una excitación enorme. Además, siento el olor de la excitación de Laura, la fragancia de su vagina me llega a la nariz. Siento los dedos de Ana en mis testículos, está tan excitada que la notó torpe y por miedo a que me lastime le tomo la mano y se la pongo en mi miembro erecto. Me masturba y mira a Laura. Decide imitarla y se inclina para llevarse a la boca mi miembro. Me sorprende su dulzura. Con una suave delicadeza se traga mi pija mientras me masturba. Laura y Pablo ya están desnudos. En el mismo sillón donde están sentados, Laura lo monta. Veo como tiene que levantarse para sentarse sobre la punta del pene. Cuando Pablo la penetra pega un grito de placer.


Me estoy excitando demasiado, siento el peligro inesperado de una eyaculación precoz.


Ahora estoy lamentando no haberme masticado una viagra, porque entre los beneficios de esta pastilla milagrosa está el extra de poder eyacular cuando realmente se te cante.
Cuando las parejas cuentan de aquel amante que parecía no terminar su cuerda y cogió durante toda la noche, ya saben de donde viene la “magia”.
Saco la boca de Ana de mi miembro y rápidamente le saco la ropa. Luego ella me ayuda con la mía, mientras Laura cabalga furiosamente sobre Pablo y grita como una loca. Ana está muy excitada también. Nos vamos a la cama.


Le paso la mano por la vagina y noto su humedad. Rompo el envase del preservativo y me lo pongo. Voy a inclinarme para hacerle sexo oral pero ella me toma del cuello y me lo impide “no pierdas tiempo” me dice y su mirada luce encantadora.


Me acerco hacia ella y siento que hace igual que Laura. No espera a que yo la penetre. Toma el pene con sus manos y lo dirige hacia su vulva, ansiosa por ser penetrada.
Al repetir este hábito de Laura me pregunto por un instante si es una imitación porque Laura alguna vez se lo contó. Tiene un canal vaginal tan estrecho que se estremece cuando entro en ella. Comienza a gemir. Cruzamos una mirada con Laura y nuestros ojos se encuentran. Mi mujer tiene esa mirada perversa con la que puede enloquecerme, me sonríe como celebrando un triunfo. Luego sigue montando sobre Pablo y lo besa.


Estoy en problemas. Ana es tan estrecha que me excita demasiado en la penetración y voy a durar menos de lo acostumbrado. Me besa furiosamente, sus ojos se encuentran con los míos. Tengo que pensar en algo para no eyacular. Pero al dejar de mover mis caderas, ella me rodea con sus piernas y ahora es ella quien choca su pelvis con fuerza contra la mía. “Espera” le digo con el aliento entrecortado. Alcanzo a quitar mi miembro justo a tiempo, evitando el orgasmo. Para calmarme un poco, bajo hasta su vagina y le meto la lengua. Se retuerce de placer y gime.


Laura y Pablo vienen hasta la cama y caen a nuestro lado. Previamente habíamos pactado con Pablo que no tocara a Ana, para evitar incomodidades en ella, no queríamos una reacción que nos aguara la fiesta a todos. Y Laura hizo lo mismo.


Mas tarde, mientras compartíamos la ducha en casa, le pregunté a Laura si no la había tocado por precaución..“No, no es eso. Yo la quiero mucho, es mi amiga, pero no tenemos química”. Me dijo. Laura me enjabona los testículos y mientras me retuerzo de placer le susurro en el oído “la pasaste en grande con Pablo”. “Si, es muy buen amante y tiene esa semejante pija…” No siento celos por el comentario, es lo que esperaba oír. “¿y vos?¿Como te fue?”
“Ana es muy dulce, y se mueve muy bien”. Le comento.


Lo que no le comento es que, cuando nos miramos a los ojos, hubo una conexión entre nosotros que iba más allá del sexo.
Si el algo más que química, ni yo lo se. El tiempo hablará por nosotros.

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